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Francisco Massiani / @evagavilan

Amigos lectores, esta vez quiero rendir homenaje a Francisco Massiani. Escritor venezolano que recientemente nos abandonó en el plano terrenal. El dejó una hermosa obra literaria en nuestro país. 

Tomé un párrafo de su Piedra de mar para hablar del aspecto sensorial en su narrativa y cómo lo percibo.

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Yo no se si tu lo has sentido alguna vez, José, pero cuando me eché en la arena, cuando me puse boca abajo con el sol en la espalda, sentí que el calor me dilataba y me transformaba en una gota de aceite. Algo así como si tu fueras un pedazo de cera al fuego, y el fuego te derritiera hasta transformarte en un líquido hirviendo que se expande poco a poco hasta ganar la playa toda. Sientes que no tienes recuerdos ni ideas. Solo imágenes borrosas, imágenes que se vuelven gritos de niño, o el latigazo de repente de una ola sobre la roca. y esos latigazos revientan la memoria. Te asesinan y tú resucitas entre las olas, convertido tan solo en el hilito delgado que abandona el mar en la orilla. Es una sensación maravillosa. Los brazos y las piernas te crecen y se vuelven pájaros, piedra, sol, risa de mujer que esta cerca. Y sobre ti, sobre la playa, pasan los paraguas, los pies, la gente. El cielo mismo parece una mascara de acero azul al rojo.

Francisco Massiani. Piedra de mar.
Monte Ávila Editores Latinoamericana, 2018

Francisco Massiani (Caracas, 2 de abril de 1944-Ibídem, 1 de abril de 2019) fue un novelista, cuentista y dibujante venezolano, ganador del Premio Nacional de Cultura Venezuela Mención Literatura. De lenguaje claro, transparente, gestual, de alguna forma dio testimonio a la desolación de los jóvenes de su generación. Autor de dos novelas, Piedra de mar (1968) y Los tres mandamientos de Misterdoc Fonegal (1976), y de las colecciones de cuentos Las primeras hojas de la noche (1970) y El llanero solitario tiene la cabeza pelada como un cepillo de dientes (1975).Fuente

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Y me provoca responder no estoy segura si a Massiani o a Corcho la pregunta que le hace a José. Sí, he sentido el placer del sol en playa cuando parece que derrite mi piel y la vuelve líquida. También he sentido los colores con los ojos cerrados hasta que ocupan mi mente y me dejan descansar por un rato de los pensamientos que suelen amontonarse unos sobre otros.

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Hay muchas imágenes sensoriales, particularmente, visuales, en el relato de Massiani, hasta parecer que contara un dibujo o una fotografía con cada uno de sus detalles.

Me gusta cómo hace jugar al personaje con esos pensamientos, que en situaciones normales no dejamos escapar al exterior. Atrapo esta cita para mí y para quienes la quieran compartir con una reflexión final.

Déjense llevar y sean auténticos; desechen los convencionalismos y los tabúes. No vivan pendientes de lo que piensan los demás y sobre todo ¡vivan! Ya tenemos suficientes limitaciones para imponernos más y cuando finalmente lo comprendemos ha pasado más de media vida.Agradezco su lectura.

La fotografías son de mi propiedad y fueron tomadas con la cámara del Apple Iphone X

@evagavilan (Eva Gavilán)*. Nacida en Caracas, Venezuela, en 1959. Me gustan las letras, la fotografía, y la naturaleza. Mi trabajo comercial y administrativo nada tiene que ver con mis aficiones, aunque siempre intento lograr un equilibrio entre mis ocupaciones y mis pasiones. Autora de la novela *Las cenizas del bastón* (2015), merecedora del premio de narrativa en el Concurso Cumaná 500 años, organizado por la alcaldía de la ciudad.@EquipoCardumen

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